Me gustan las noches en vela, el trasnochar, las copas, la fiesta. No me gusta la televisión. Amo y odio el número 8. Colecciono recuerdos, fotos, papeles, billetes de autobús, tickets del mcdonnals... Recuerdo primeras locuras. El negro me marea y el rojo me altera. Las ganas de ser feliz forman parte de mí día a día y me acompañan hasta que me duermo. Tengo miedo a la muerte. Hablo a todas horas, pero adoro el silencio. No comparto mis secretos con cualquiera y nunca lo haré. Me cuesta expresar mis sentimientos. Amo las mañanas frías de invierno y el frio en la cara pero extraño el picor del sol sobre las piernas a primera hora de la tarde. Me encanta la música que otros no saben apreciar, me encanta sentirla. Me encantan los abrazos largos. Amo el chocolate. Casi tanto como el Nestea. Soy muy amiga de mis amigos. Temo al dolor, pero aun así me arriesgo a sufrir. Detesto las comparaciones y a la gente que se pasa de lista. Sonrío siempre que tengo la oportunidad y me apasiona ir descalza por la vida.
Los artistas tenéis el corezón pequeño. A veces puede sonar realmente triste. En el fondo a lo largo de tu vida conocerás a muy pocos que de verdad saben sentir.
Quien nos habla de dolor, y de como superarlo debe de haberlo vivido antes. Aunque cada vez que sintamos sea más difícil plasmar. La felicidad no está hecha para ser descrita, nadie en su sano juicio deja de disfrutarlo para poder explicarlo. El dolor, sí que si no es contado desgarra quien lo siente, lo hace cada vez más pequeño


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